
Hay acciones liberadoras que permiten descubrir nuestros mas absurdos miedos y convertirnos en seres vulnerables, pero libres de ataduras. Una de esas acciones es la de decir lo que se piensa, expresar lo que se siente.
Claro que es mejor decir lo que se siente, que lo que se piensa. Porque en corazones dulces, sinceros, honestos; lo único que se logra guardando sentimientos de rencor, desesperación, sufrimiento, es contaminar la bondad y caer en el absurdo juego de pensar que nada paso.. ignorar la realidad... Nunca se debe reprimir algo que se siente, por algo que se racionaliza, ¡claro esta! sin perder el control de lo que se hace, pero siempre liberándose de manera asertiva de lo que se siente, y como decíamos anteriormente, contamina.
Decir la verdad, expresar lo que se siente, por medio de una canción, un poema, una carta, una simple frase, constituye un acto de valentía frente a la dignidad propia. Es liberador. Es enfrentarse con uno mismo y aceptar la realidad tal cual es.
Después de eso, solo queda un camino: seguir adelante... pasar la pagina, superar el dolor. Los malos sentimientos se van, los rencores se apaciguan, las preguntas sin resolver, empiezan a tomar un nuevo sentido.
La vida siempre nos expone a experiencias dolorosas para aprender, encontrar un nuevo camino, explorar nuestra identidad, conocernos a travez de la conciencia de nuestros actos. Siempre nos 'construimos' nos reinventamos, a partir de nuestros errores.
Ahí, en ese mismo punto, pasamos la pagina. Superamos nuestros miedos. Logramos crecer.
PD: Todo lo que YO tengo que decir se consigna en esta canción, ESCÚCHENME: Duele Tanto, Sebastian Yepes.
Supongo que estas reflexiones funcionan para muchos, de no ser asi Walter Rizo, Chopra o Coelho no tendrían un sitio donde tomarse la sopa o ir en sus BMW's al mercado.
ResponderEliminarEs bueno ver a la gente escribiendo cosas como estas, al menos esos pensamientos llegan a sus mentes, sin embargo me inunda la sensación de que siempre será mas fácil decir que hacerlo y que la gente no comprende bien que sus actos diarios, deben estar trabajando al unísono con lo que hablan a diario y por supuesto, también con lo que piensan a diario.
Yo abogo por ser consecuentes y me molesta un poco que lo tengamos que hacer publico antes de lograrlo con nuestras propias vidas. Pero es acá donde aparece la cruel dicotomía, no hay otra manera de decir todo esto, sin tenerlo que llevar a las palabras. Hacer algo publico antes de llevarlo a la carne, ese es mi problema. Carne. Habría que meditar sobre la frase bíblica de "el verbo se hizo carne" me hace pensar en el verbo; el verbo dentro de una frase delata, señala, describe una acción humana, sea cual sea esa la que se ejecute. ACCIÓN es la palabra clave, lo que hay que lograr entonces, es que la acción se haga carne en nosotros. Dejar de decir lo que pensamos, para llevarlo a la carne misma y que los interesados lo sepan por que lo sienten.