Dime: ¿Qué es lo que en verdad sientes?
Un primer impulso. Recordaba lo que nos habíamos escrito.
Pensaba en lo que todos me decían.
Creo que me hizo falta hacerme mi propia imagen de ti.
¿Falle? Quizá mucho.
¿Fallaste? No lo se… de pronto.
Era un restaurante americano. Te compre un helado que cargaste un buen rato y que termino por ahí, en cualquier bote de basura.
Era una sala de cine. Con decenas de abuelitos aburridos que no tenían nada que hacer esa tarde. Terminamos por salirnos de aquella película aburrida.
Eran las largas calles bogotanas, donde tuve la oportunidad de compartir tu gusto por el cigarrillo. Camine a tu lado y supe que te quería para mi.
Me acompañaste a esa capilla, donde de rodillas le pedí a Dios porque tú fueras la persona correcta. Temí desde lo más profundo por volver a equivocarme.
Al principio, todo parecía perfecto. Pero poco a poco vi que no sentíamos lo mismo.
No es tu culpa.
Quizá todo cambio.
El tiempo no ha jugado de nuestro lado.
El tiempo que hemos pasamos juntos esta agotándonos.
¿Ya todo se acabó?, ¿Para ti?...
No quiero volver a estar junto al teléfono, esperando una llamada que no va a llegar. No quiero pasar mi tiempo frente a una pantalla, esperando palabras que nunca se van a decir. No quiero que sientas la obligación de nada, con respecto a mí. No quiero convertirme en tu carga… créeme, no quiero ser tu problema.
Perdóname lo que te dije, también por lo que no te dije y debí decir. Perdóname por no ser lo que tú pensabas.
¿Es este nuestro fin?
¿Es este nuestro fin?
Hasta luego.
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