Durante la vida hay reflexiones que he convertido en filosofías. “Eres dueño de lo que callas y esclavo de lo que dices”, explica de manera certera la necesidad de elegir bien las palabras dentro de los contextos que se utilizan. Cada palabra construye un pensamiento, enlaza una idea con la siguiente, expresa juicios de valor y justifica puntos de vista. Debo reconocer que no soy un gran 'genio' en el arte de elegir bien lo que se dice.